—Me dijeron que él estaba muy enfermo… —dijo Julián apenas cruzó el pasillo del hospital. Su voz temblaba, y sus ojos buscaban a Melissa con ansiedad—. Pensé… pensé lo peor.
Ella lo miró sin emoción, con los párpados caídos por el cansancio acumulado. Se cruzó de brazos y respiró profundo antes de hablar.
—Él está bien, Julián —respondió al fin, casi en un suspiro—. Ya está fuera de peligro.
Hubo un silencio tenso. Él no respondió de inmediato, como si no supiera cómo justificar su presencia ahí