La noche resplandecía con el lujo desbordante del bar más exclusivo de la ciudad. Las luces tenues, la música envolvente y el aroma a vino caro creaban una atmósfera perfecta para cerrar tratos millonarios.
Ellyn y Sebastián habían reservado una sala VIP solo para sus inversores, socios y colaboradores más importantes.
Las copas de cristal tintineaban en un brindis eufórico.
—¡Brindemos por nuestra diseñadora estrella y por el éxito mundial de Rosalé! —exclamó uno de los inversores, alzando su c