Flashback:
Como siempre, Bastián había salido para hacer sus trabajos, lo usual, cobros, chequeo de almacenes, revisar mercancías y repartir azotes o los respectivos castigos.
Pero esta vez, parecía perturbado y algo perdido, la zozobra de lo que le había hecho a su padre, no lo dejaba en paz.
— ¿Señor? — Lo llamó uno de sus hombres.
— ¿Eh? ¿Sí? — Bastián pareció despertar de sus pensamientos.
— ¿Hay algo más que hacer? ¿Algo más en lo que le podamos ayudar? — Preguntó el escolta a través