— ¿Qué? — Carmen arrugó el entrecejo, confundida, retrocediendo y Carolina sonrió con satisfacción. — ¿El culpable? ¿De qué hablas?
— Seguro que de eso no te habló mi hermanito… — Carolina miró por un instante a su hermano, quien vio algo extraño en su actitud.
— ¿De qué hablan? — preguntó Bastián sin moverse de su lugar
— De nada importante… — Carolina le guiñó un ojo a Carmen. — Vive orgullosa con ese hombre por el resto de tu vida… — Ella se dio la media vuelta para irse atrás de su madr