— Ustedes… — Carolina señaló a Nicolás y a Marcus. — Son tan imbéciles que cayeron en el juego de la sirvienta y de mi hermano, ellos sabían que ustedes querían la fortuna de los Beltrán, así que usaron eso para sacarlos del camino y ustedes cayeron… ¡Par de idiotas! Y además… ¿También querían quedarse con la fortuna de mi familia? ¿Par de traidores?
— Aún no me crees, ¿No es así? — Intervino Carmen, incrédula ante el ego inflado de Carolina.
— ¿Quién te creería? Solo un imbécil caería en es