— Mi tío puede ser el hombre más metódico y cuidadoso del mundo, pero tiene que haber algún momento en el que se descuide… — Iba diciendo Marcus, cuando notó que Carmen bajaba la mirada, sonrojándose. — Claro, cuando está contigo… Seguro que es, en esos momentos, cuando él tira todo y se olvida del mundo, sin pensar en nada…
— Eh, no… Yo, Mar… Marcus… — Balbuceó Carmen, poniéndose colorada como un tomate. — No es así… Y por eso te dije… Que es imposible…
— Claro que si es así, ¿acaso piensas