Carmen exhaló, repentinamente nerviosa, al recordar la advertencia del señor Nicolás.
— Quizás… Quizás no debería decírtelo, porque… Pero creo… —Balbuceo Marcus, dándole vueltas al asunto y poniendo más nerviosa a Carmen.
— Marcus, por favor, habla… — Pidió Carmen llena de ansiedad.
— Pienso que ese hombre, el que te empujó, fue enviado por Bastián… — Soltó Marcus al mismo tiempo que arrugaba el entrecejo.
— ¡¿Qué?! — Voceo Carmen atónita.
— Lo siento mucho, Carmen, no debí… — Marcus se le