Carmen empezó a detallar cada persona y auto cercano, buscándolo, cuando sintió una fuerte mano en su espalda que la empujaba.
Entre el mareo y los tacones, ella no pudo sostenerse y trastabilló hacia la calle.
Mientras su cuerpo se bamboleaba, Carmen pudo ver de refilón al hombre que había visto hacía tan solo un momento, ese que vestía un oscuro y elegante traje, estaba corriendo, alejándose a toda velocidad.
Ese mismo hombre desconocido, uno de los hombres de Bastián, fue quien la había e