HOLLY
—Dakota—hablé con calma—, quieres decir que me mandaste un mensaje urgente, solo porque Aurora no deja de moverse.
—Si—chilló—, siento como si fuese un alíen dentro de mi ¡mira! —señaló, unas pequeñas protuberancias se marcaban en su barriga—¿Cómo hago para tranquilizarla?
Respiré profundo y me agaché para con su barriga.
—Bebé, por favor, deja en paz a mamá—la acaricié—, sé que quieres salir ya, pero aun te falta un par de meses.
—¡Está calmándose!
—Tienes que hablarle siempre, quizá lo