EROS
Lucia ya estaba esperándome para cuando llegué a la oficina.
—Buenos días, joven West.
—Buen día, señorita Lucia, ¿Qué hay en la agenda?
—Tiene una junta las nueve… ha… vino un repartidor y…
Abrí la puerta de mi oficina, me quedé pasmado cuando vi mi escritorio.
—Eso…
—Los trajo el repartidor hace solo unos minutos
Me acerqué, depositando mi maletín en el escritorio, aquellas flores desprendían un olor agradable, eran algo robustas, estaban en un florero de cristal, no eran rosas, eran más