EROS
—Tu cinturón—susurró Darcy.
Rápidamente bajé mis ojos hacia donde sus manos se movían para estirar hacia el cinturón de seguridad.
—El camino es un poco largo—continuó diciendo, regresando a su asiento.
Me quedé helado, mi corazón estaba en un maratón en mi pecho.
—Gracias—apenas pude decir.
Había cometido la peor de las atrocidades, en dejarme llevar por mis pensamientos creyendo que Darcy haría… algo diferente, cuando solo estaba comportándose generoso.
Soy ambicioso.
Él solo quería ser