NICHOLAS
—¿Lo tienes?
Dao extrajo de una nevera una bolsa impermeable, era pesada, no pude contener mi repulsión.
—Si va a pagarme extra ¿cierto? —me tendió la bolsa, el contacto con su mano enguantada me mojó la mano con la sangre.
—Ahg, que asco—apreté los dientes y abrí la bolsa para cerciorarme de la cabeza.
Una cosa era dispararle al maldito y otra muy distinta el tomarme las palabras de Vittorio literal. Quería la cabeza, bueno, ahora la tengo.
—Debemos regresar ahora.
Regresé la cabeza a