Tras un silencio en el que no nos quitamos la vista de encima, Edward me pregunta:
—¿Me llamaste?, ¿por qué no me buscaste en las redes sociales como lo hizo tu amiga patricia?, que por cierto, Patricia, gracias.
Patricia se levanta de su asiento y saluda a Edward y ambos nos reímos.
—Te escribí dos veces y te llamé una vez, después de eso, me quedó claro que no querías saber más de mí, que habías jugado conmigo y que me había quedado aquí con los fragmentos de mi corazón en las manos.
—Despu