NARRADOR OMNISCIENTE
Los truenos no cesaban, la lluvia pronto se convirtió en tormenta, una que solo atemorizaba más y más a la pequeña niña. Había perdido la noción del tiempo en cuanto la encerró su padre en aquel sitio oscuro, húmedo y lleno de un hedor que hacía que tuviera arcadas, y es que, dentro de aquel sótano, yacían los restos defécales de ella misma, mismos que solo eran de semanas, incluso meses.
—Prometo ser buena —sollozaba una y otra vez.
El miedo la paralizaba, la golpiza que había recibido ese día, solo era la consecuencia de haberse escapado con sus mejores amigos, se preguntó por un segundo si ellos vendrían a buscarla más tarde, sabiendo de lo que su padre era capaz, las dudas la rondaban como abejas a un panal.
Ella solo quería salir por un helado, ella solo quería salir con aquel niño de ojos azules que le había robado el corazón desde los cinco años. Miró el techo con la esperanza de buscar aquellas estrellas de las que le hablaba constantemente.
"Esas estrella