ELAXI
—¿Hay alguien aquí?
Escucho la voz de una chica, la luz de una linterna se desplaza por la oficina como un vals entre la penumbra. No tengo certeza de si mi corazón se acelera debido al asalto de estas personas que ingresaron a la universidad con el fin de amedrentar a la mayoría de los estudiantes, o si es por la erección de Ozzian que se vuelve cada vez más dura.
«Sí, pero él te asfixió»
La voz de la razón resuena entre las paredes de mi cabeza, provocando una fractura que me reorienta