NARRADOR OMNISCIENTE
—¡Maldito mentiroso, te voy a matar, hijo de perra!
Ozzian había perdido el control al escuchar las palabras que le dijo Kabil. Sentía que debía matar a su amigo por decir aquella blasfemia, porque, pese a que él hacía todo lo posible por explicarle las cosas, mientras Marvin impedía que lo moliera a golpes, no escuchaba razones.
—¡Ela no está muerta! —gritaba Ozzian con la vista nublada.
—Pero lo está, y no hay nada que tú o yo podamos hacer al respecto, a menos que seas D