La sangre se filtraba entre los dedos de Valeria con una tibieza que contrastaba brutalmente con el frío que se extendía por su cuerpo. Presionaba el hombro con una mano temblorosa, intentando contener la hemorragia mientras sus ojos permanecían fijos en Lorenzo. Su hijo seguía inconsciente sobre el suelo de cemento agrietado, el pecho subiendo y bajando con una regularidad que era lo único que mantenía a Valeria al borde de la cordura en lugar de precipitarse completamente hacia el abismo.
Vinc