La taza de café se deslizó de los dedos de Valeria antes de que pudiera siquiera registrar que estaba cayendo. El impacto contra el suelo de mármol de la cocina resonó como un disparo, fragmentos de cerámica blanca dispersándose en todas direcciones mientras el líquido oscuro se extendía en un charco irregular que parecía sangre bajo la luz matutina.
Enzo la atrapó antes de que sus rodillas cedieran completamente, sus brazos rodeándola con esa fuerza instintiva que había perfeccionado durante añ