La energía había regresado como una ola bienvenida después de semanas de náuseas constantes. Valeria se despertó esa mañana de martes con una claridad mental que no había experimentado desde antes de descubrir el embarazo, y por primera vez en lo que parecían meses, el aroma del café que Enzo preparaba en la cocina no le provocó arcadas inmediatas.
Quince semanas. El segundo trimestre había llegado con sus promesas de alivio, y su cuerpo parecía finalmente dispuesto a cumplirlas.
Se incorporó le