El Hospital Universitario olía a desinfectante y desesperanza. Valeria caminó por los pasillos blancos con paso firme, aunque por dentro se sentía como si estuviera caminando hacia su propia ejecución. Habitación 412. Cada número que pasaba la acercaba más a un pasado que había intentado enterrar.
Cuando llegó a la puerta, se detuvo. Respiró hondo tres veces, una técnica que había aprendido durante sus ataques de ansiedad después de la ruptura con Javier. Luego empujó la puerta.
La escena que la