Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del lunes se filtraba a través de las ventanas del Café Gijón con esa claridad otoñal que convertía Madrid en un lienzo de contrastes dorados y sombras alargadas. Valeria llegó cinco minutos antes de las tres, una costumbre que los años de amenazas constantes le habían grabado en el ADN: siempre llegar temprano, siempre evaluar el terreno, siempre tener una ruta de escape.
Pero cuando atravesó la puerta del caf&eacut







