La sala de operaciones del CNI nunca había albergado tanta tensión concentrada en un solo espacio. Valeria observaba desde la entrada el despliegue de tecnología que transformaba la habitación en algo sacado de una película de espionaje: pantallas gigantes dividían las paredes mostrando mapas interactivos, feeds en vivo de agencias internacionales, y rostros conectados desde cinco continentes diferentes. El zumbido de los servidores creaba una sinfonía mecánica que vibraba bajo sus pies.
—Doscie