El mediodía había traído una calidez inesperada a las calles de Madrid cuando Valeria y Sebastián se dirigieron al restaurante que él había elegido para su conversación pendiente. La Taberna del Almirante, un establecimiento discreto en el barrio de Las Letras, conocido por su ambiente tranquilo y mesas lo suficientemente separadas como para permitir conversaciones privadas.
Valeria ajustó la correa de su bolso mientras caminaban por la calle Huertas, consciente de la tensión que emanaba de Seba