El teléfono de Enzo vibró con la urgencia de una alarma mientras se encontraba en la cafetería del Hospital Universitario La Paz, sosteniendo una taza de café que había perdido todo su sabor desde que Lorenzo había nacido la noche anterior. La pantalla mostró el nombre de Claudia, y algo en su instinto le advirtió que no eran buenas noticias.
—Enzo, necesito que vengas. Ahora. —Su voz temblaba de una manera que nunca había escuchado antes.
—¿Qué pasa? —Se incorporó inmediatamente, dejando el caf