El dolor llegó como una ola feroz que partió la tranquilidad de la madrugada. Valeria despertó con un grito ahogado, sus manos instintivamente buscando su vientre mientras una sensación de presión aplastante se extendía por todo su cuerpo. No eran las molestias habituales del embarazo avanzado; esto era diferente, urgente, aterrador.
—Sebastián —murmuró, sacudiéndolo suavemente. El sueño se desvaneció de inmediato cuando vio su rostro contraído por el dolor.
—¿Qué pasa? —Se incorporó de inmediat