Chloe bajo a desayunar como era costumbre, cuando llegó al comedor ya estaba Dante ahí, tomando una taza de café, recordó lo sucedido la noche anterior en la cocina, sabía que había dado un golpe en su ego, pensó que no lo vería en el desayuno, pero era Dante Montenegro, no huiría a pesar de que jugaron con su orgullo.
- Buenos días Dante, ¿Dormiste bien? – Pregunto con una sonrisa sarcástica mientras tomaba asiento en su lugar.
- Si, ¿Tú? – La miro a los ojos, aunque su mirada se desvió breve