Gala entró a la habitación ya familiar para ella, pero se llevó con la sorpresa de estar sola, camino hasta la cama y se sentó en la orilla, ¿Acaso se fue? No, no podía ¿O sí? Suspiró pesadamente, si se había ido entonces esa noche sería en vano.
La puerta de baño se abrió bruscamente, ella se levantó y lo miró de pies a cabeza, estaba totalmente mojado, una toalla cubría de sus caderas hacia abajo, no pudo evitar morder su labio inferior, un idiota completamente sexy, ese era su esposo.
Él la observó con aquella sexy lencería que pronto estaría hecha un desastre en el suelo.
- Llegas tarde- Dijo con su voz ronca, devorándola con la mirada
Gala no respondió, camino de manera sensual hacía él, acercándose hasta quedar a pocos centímetros de su torso húmedo, sin dudarlo extendió sus manos acaricio su firme abdomen, subiendo con lentitud hacia sus hombros anchos.
Dante la sujetó de la cintura, pegándola a la tela de la toalla, sus manos bajaron con posesividad hasta sus redondas y firmes