Dante llegó a su oficina después de pasar a dejar a Chloe con Ivanna, aun no podía creer que se atrevió a tocarle el trasero, y lo peor o mejor, no sabía como tomarlo, pero las nalgas de su aburrida esposa eran naturales y perfectas, como a él le gustaban.
- ¿Las tetas las tendrá firmes o aguadas? – Se preguntó arqueando las cejas.
- Señor – Llegó su asistente, algo preocupado por lo que le diría, pues sabía que su jefe no aceptaba un “No”.
- ¿Qué pasa? – Preguntó levantando la mirada.
- Sobre su petición, la mujer de Seda Negra, solo esta disponible los fines de semana – Comentó.
Dante frunció el ceño, si, ciertamente quería a esa mujer para saciarse ese día, pero justo en ese instante, las nalgas y tetas de su aburrida esposa estaban en su mente, que había olvidado que le pidió a su asistente que la localizara para esa noche.
- Como sea – Soltó con molestia- ¿Qué paso con el otro asunto? – Preguntó refiriéndose al termino de contrato con su amante anterior.
- Ya quedo, aunque pidió