Dante llegó a su oficina después de pasar a dejar a Chloe con Ivanna, aun no podía creer que se atrevió a tocarle el trasero, y lo peor o mejor, no sabía como tomarlo, pero las nalgas de su aburrida esposa eran naturales y perfectas, como a él le gustaban.
- ¿Las tetas las tendrá firmes o aguadas? – Se preguntó arqueando las cejas.
- Señor – Llegó su asistente, algo preocupado por lo que le diría, pues sabía que su jefe no aceptaba un “No”.
- ¿Qué pasa? – Preguntó levantando la mirada.
- Sobre