Dante bajo apresurado del vehículo, caminaba a grandes pasos hacia la mansión, al entrar fue recibido por el mayordomo que estaba a su cargo y el ama de llaves que trabajaba directamente con Chloe.
- ¿La señora? – Preguntó sin siquiera detenerse dirigiéndose a las escaleras.
Los dos empleados trataban de seguirle el ritmo, ellos estaban casi corriendo detrás de él.
- En su recamara… - Comentó el ama de llaves.
Dante apresuro más sus pasos, necesitaba verla, saber que estaba bien, su teléfono seguía sonando, seguía recibiendo imágenes de aquel número desconocido, no había más imágenes, tampoco palabras, solo emojis sin sentido.
Al entrar a la recamara se encontró con ella, su esposa con ropa interior de encaje color rosa pastel, no pudo evitarlo, la recorrió con la mirada, aquel encaje se acentuaba perfectamente a su cuerpo, marcando cada una de sus cuervas, especialmente en sus firmes tetas y sus redondas nalgas.
- ¿Qué mierda te pasa? – Chloe tomó rápidamente la toalla que estaba sob