El sumergible de salvamento descendía por la columna de agua con una violencia que hacía crujir sus planchas de acero. A través de los pequeños ojos de buey, el resplandor naranja de la plataforma Génesis implosionando en la superficie se desvanecía, sustituido por el azul abisal y eterno del Atlántico. Dentro de la pequeña cabina, el aire estaba saturado de olor a sangre, ozono y el siseo del sistema de soporte vital que luchaba por compensar la pérdida de presión.
Leonard yacía en el suelo me