El estruendo del colapso de la "Cuna Sinclair" aún resonaba en sus oídos mientras el helicóptero de escape cortaba el aire gélido de los Alpes. En el interior de la cabina, el silencio era sepulcral, roto solo por el pitido errático de los monitores que Leonard había conectado al cuerpo de Katie. Ella sostenía el chip de oro y silicio, el último legado de su padre, Thomas Moore, como si fuera un talismán contra la muerte. Leonard, con el rostro endurecido por la fatiga y la resolución, preparó