KADYEL
El cuerpo del Ejecutor ya no era más que cenizas esparcidas por el viento del Chicamocha, pero sus últimas palabras seguían golpeándome como un martillo. "El Proyecto Icario nunca duerme". Ahora entendía el veneno en su voz.
No hablaba de laboratorios, hablaba de la red de corrupción, sangre y dinero que mi abuelo, ese viejo maldito, había cimentado antes de pudrirse en el infierno.
El Clan de los Nueve estaba cerca. Podía oler su ambición desde los miradores del cañón.
Giré para mirar