ELENA
El ruido del motor del auto de Kadyel y Samira se extinguió en la distancia, devorado por la inmensidad blanca de las montañas Laurentinas.
La mesa del patio trasero continuaba encendida por el calor de las brasas de la parrillada y las risas que Anthony provocaba cada vez que intentaba enseñarle a Pax a marchar como un soldado del ejército Van der Meer.
Pasamos unos cuantos minutos riendo de sus ocurrencias, de cómo fruncía el ceño intentando imitar la seriedad de Stefan y de cómo ins