ELENA
El vestido que Alaric eligió para mí era una red de seda negra y diamantes incrustados que se sentía como una armadura de cristal.
Cada vez que me movía, el roce de la tela me recordaba que yo no era una invitada en esta gala benéfica del Banco Vossen; era el trofeo más caro de la colección.
El salón de mármol estaba lleno de la élite de la ciudad.
Hombres con trajes que valían fortunas y mujeres con joyas que podrían alimentar a mi barrio durante años.
Alaric caminaba a mi lado, con u