ALARIC
El rugido de las aspas del helicóptero no traía promesas de rescate, sino el eco de una sentencia de muerte.
El aparato, un Black Hawk sin insignias pero con la firma tecnológica de los Arquitectos en su maniobrabilidad, se inclinó sobre nosotros como un ave de rapiña mecánica.
Su luz de búsqueda barrió la nieve, convirtiendo la noche islandesa en un escenario de ejecución.
—¡Al suelo! —rugí, envolviendo el cuerpo de Elena con el mío mientras una ráfaga de ametralladora destrozaba la c