La casa estaba en silencio, de ese silencio que no pesa, que no alerta, que no obliga a mirar por encima del hombro. Emilia lo notó apenas cruzó la puerta. No había radios encendidas, ni teléfonos vibrando, ni esa tensión invisible que se le había instalado en los hombros durante semanas.
Solo hogar.
Lucas estaba en el suelo del living, sentado sobre la alfombra, con Fiorela apoyada en su pecho mientras ella intentaba agarrarle la nariz con sus manitos torpes. Ezequiel, concentrado como si se t