El laboratorio de la policia de investigaciones, olía a café recalentado y a cables recién quemados. Sofía se inclinó sobre el monitor principal, con las cejas fruncidas.
El localizador que habían encontrado en el auto de Emilia emitía una señal clara, un rastro digital que, según los primeros análisis, terminaba en un galpón industrial a las afueras de la ciudad.
—No es un lugar al azar —comentó Sofía, ajustando el zoom del mapa—.
Ex-bodega de aduanas. Cerrada hace años, pero con acceso al rí