El tercer día fue, para Fiorela, una confirmación.
No de dudas. No de nervios. De propósito.
Caminó por el campus con pasos firmes, el cabello perfectamente recogido, la mirada clara. A diferencia de muchos de sus compañeros, que todavía llevaban el brillo ansioso de quien se siente fuera de lugar, Fiorela se movía como si ese espacio ya le perteneciera. No por soberbia. Por preparación.
Había llegado ahí sabiendo exactamente lo que quería.
Administración estratégica, finanzas corporativas, lid