POV: Helena
El sendero cubierto de pinaza me devolvió a la cruda realidad del Monte Athos. El golpe en el tobillo al deslizarme por la grieta del monasterio no era grave, solo un dolor sordo y pulsátil, pero era un lastre. Tenía que correr. No contra el tiempo, sino contra Dante Bianchi. Él ya sabía dónde estaba Elisa.
Dante siempre fue más rápido que Franco. Franco es la fuerza; Dante es la astucia. Y yo estoy atrapada entre ambos.
Mi disfraz de Aleksandar era mi única protección. Me obligué