POV: Franco
El interior del jet privado se sentía como una jaula de oro, un espacio hermético entre dos mundos: el caos que dejábamos atrás y la guerra que nos esperaba en Nápoles.
Me recosté en el asiento, observando a Helena. Ella estaba al otro lado de la mesa, con Elisa dormida profundamente a su lado. La niñera, Sofía, se había instalado discretamente al frente, abrazando el cofre vacío con una lealtad que me compraría.
Helena no dormía. Sus ojos azules estaban fijos en la ventana oscura,