Se cumplía otra navidad completamente solo, sentado en un sofá frente a la chimenea con una copa de vino tinto a medio acabar.
La quería por todos los cielos junto a mí, aunque no hubieran regalos qué abrir, ni tarjetas navideñas por leer, Emmy era todo y nada en ese momento.
Inspiré hondo pasando del incordio dolor que venía sintiendo desde la noche anterior, posteriormente fui a la entrada donde insistían en dañar el timbre.
─ ¡Feliz Navidad! ─gritó Keire, me abrazó entusiasta y me entregó un