mi móvil vibró repetidas veces durante el recorrido hacia casa de Raquel, lo ignoré, tenía mayores cosas por las que preocuparme ahora, como por ejemplo, pensar en decirle a mi madre lo arrepentida que estaba de mi decisión, y explicarle por qué conducía sin licencia.
─ ¿Qué haces aquí? ─despotricó Raquel al verme.
─Perdón ─susurré con un nudo en la garganta. Fue cuestión de segundos para que me tirara la puerta en la cara, dejándome completamente petrificada y dolida ─. ¡Mamá, perdóname, por f