Me sentí orgullosa de estar sentada en la quinta hilera de asientos frente al podio, con mi toga y birrete azul rey, luciendo realmente emocionada.
Busqué con la mirada a mi padre, hasta encontrarlo al otro extremo de las gradas, portando una hermosa sonrisa. Nada me hizo sentir más segura que verlo, y verlo como todo hijo pretende ver a su padre, sonriendo orgulloso porque finalmente olía el triunfo de mis pisadas. Y sí, nada era tan perfecto en ese momento, me faltaba mi madre, a pesar de sus