De un manotazo cerré mi casillero cuando el celular vibró insistente, entonces descolgué al ver el nombre de John en pantalla.
─Estoy a punto de entrar a clase, tienes dos minutos ─susurré y miré a todas partes para percatarme de que nadie nos oyera.
─Olvídate de la clase ahora mismo, Richard irá por ti a la escuela; en el camino te explicará todo ─informó.
─ ¿Qué sucede? ─quise saber, mis manos sudorosas empezaron a humedecer el móvil y los libros que sostenía ─, ¿y me puede decir quién es Ric