Emmy
Estaba de vuelta a casa, un par de días fuera de ella me había hecho extrañarla.
─No te quedes ahí parada viendo la fachada, ve por tus maletas que el señor del taxi necesita el tiempo ─gruñó Raquel mientras arrastraba su pequeño equipaje al interior de la casa.
Cuando me volví al taxi por mi bolsa, Bruno se me adelantó.
─Déjame llevar tu equipaje, tampoco es que pese mucho ─aclaró.
─Gracias.
─No hay de qué ─me dio un leve codazo en el brazo y continuó caminando.
Seguía tan despistada que