CAPÍTULO XL
Llegué al aula y por fortuna John no estaba, así que le di los buenos días a los pocos que yacían en el aula y me ubiqué en el último asiento de la tercera fila.

─Buenos días, nuchachos ─esa voz...

Miré automáticamente hacia la entrada y la vi vestida con falda de tuvo, camisa de seda oscura y tacones de aguja. Atuendo digno de la profesora Keire.

Arrugué la frente cuando tomó lugar sobre el filo del escritorio, estaba seria, impaciente por que se calmaran los murmullos.

─Gracias por hacer sil
La Petrova

NO OLVIDES VOTAR Y COMENTAR Gracias a todas por su paciencia, finalmente estoy de vuelta.

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