Llegué al aula y por fortuna John no estaba, así que le di los buenos días a los pocos que yacían en el aula y me ubiqué en el último asiento de la tercera fila.
─Buenos días, nuchachos ─esa voz...
Miré automáticamente hacia la entrada y la vi vestida con falda de tuvo, camisa de seda oscura y tacones de aguja. Atuendo digno de la profesora Keire.
Arrugué la frente cuando tomó lugar sobre el filo del escritorio, estaba seria, impaciente por que se calmaran los murmullos.
─Gracias por hacer sil