Corrí tras Noah durante varios segundos, pude sentir mi sangre palpitar en la cara, y mi corazón acelerarse horriblemente. Cuando logré alcanzar su mano y volverlo a mí, sacudió mi agarre y retrocedió varios pasos con una expresión de asco. Era doloroso mirarlo directamente a los ojos.
─Escúchame, por favor ─le pedí con los ojos cuajados.
─ ¿Escuchar qué?, sé lo que vi, y es decepcionante. Lo esperaba de todas menos de ti, Emmy, ¿cómo pudiste?
─Estás sacando conclusiones apresuradas, te juro que