─Toma asiento ─me ordenó Raquel, junto a ella estaba Bruno visiblemente preocupado ─. Emmy, estoy tan decepcionada de ti...
─Déjala hablar, Raquel, quizá fue a dar un paseo por la redonda ─intercedió mi padrastro.
─Bruno, no interfieras.
─Lo hago, mujer ─se defendió ─, lo hago porque me parece injusto. ¿Olvidas que tengo una hija casi de la edad de Emmy?, por favor Raquel, son chicas y quieren espacios.
─Tú preocúpate por tu hija que yo lo haré por la mía ─rebatió mi madre ─, la educación de Em