—Señor, creo que no le tengo buenas noticias…
—Habla—demandó Luke con voz fría. Observando a su fiel asistente de forma impasible.
Horacio carraspeó un poco, antes de decir:
—Los abogados dicen que no hay manera de revocar el testamento, las condiciones están vigentes—explicó el hombrecito un poco acalorado, ante la mirada fija de su jefe—. No hay nada que se pueda hacer al respecto. La muchacha simplemente no puede morir.
—¿Qué?
Kenia se mostró alterada al escuchar semejante disparate. Inmedi