—Todo esto es una locura, Luke—la voz de Kenia resonó en medio de la inquietud de sus pensamientos.
La presencia de la mujer, lejos de representar calma y sosiego, parecía querer alterar su ya de por sí alterado estado. Simplemente, no tenía paz desde que las cosas empezaron a complicarse. Y todo era gracias a la hija de Amaro.
—No puedes caer tan bajo. Mira que casarte con esa…
—No me casaré—repitió algo que ya había decidido.
Una sensación de alivio invadió el cuerpo de la mujer, pero fue